Educación Cooperativa

Estimado(a) Socio(a):

Hemos preparado este Manual Educativo con el objetivo de que pueda obtener información precisa sobre el cooperativismo.

Esperamos que la misma le estimule a profundizar en la historia, los valores y los principios de la filosofía cooperativista.



Orígenes del Cooperativismo en el Mundo

La idea y la práctica de la Cooperación aplicadas a la solución de problemas económicos aparecen en las primeras etapas de la civilización. Muy pronto los hombres se dan cuenta de la necesidad de unirse con el fin de obtener los bienes y servicios indispensables.



Orígenes del Cooperativismo en Uruguay

En nuestro país, las primeras experiencias cooperativas se gestan a principios del siglo XX. Concebida como una alternativa solidaria para la satisfacción de necesidades de sus asociados y como un instrumento de desarrollo de las comunidades locales en que actúan, la opción cooperativa ha ido creciendo e incrementando su presencia en las diversas áreas de actividad económica y social del Uruguay.



Principios y Valores del Cooperativismo

El cooperativismo se rige por unos valores y principios basados en el desarrollo integral del ser humano.



Símbolos del Cooperativismo

El Cooperativismo es reconocido a nivel mundial como una fuerza integradora y son varios los símbolos que lo representan, aquí están los más representativos.



Responsabilidades del Socio Cooperativista

Las responsabilidades básicas de los socios incluyen cinco aspectos importantes: educación, participación, capitalización, promoción y supervisión.



Orígenes del Cooperativismo en el Mundo.

Con la invención de la máquina de hilar y el descubrimiento de la fuerza motriz del vapor en la segunda mitad del siglo XVIII, comenzó una era de desarrollo jamás vista hasta entonces. En pocos años, las fuerzas productivas se multiplicaron miles de veces. El mundo entró en un proceso acelerado de cambio y progreso al que se le conoce como la Revolución Industrial.

La Revolución Industrial fue principalmente una revolución tecnológica influida por la utilización de algunos descubrimientos en la industria, entre ellos el del vapor aplicado a toda clase de maquinarias y el de la lanzadera y la hiladora mecánica que transformaron la industria textil. La influencia de la Revolución Industrial con sus características de desorden, sobre la clase trabajadora, produjo algunas reacciones cuyas consecuencias todavía se pueden apreciar: la de los destructores de maquinas, que fue duramente reprimida por el Estado, la del sindicalismo, la de los cartistas, o sea, aquella que se propuso lograr leyes favorables para el trabajador, y la que podemos denominar cooperativa.

Esta última tuvo por causa inmediata el hecho de que en Inglaterra muchos trabajadores de la época no siempre recibían su salario en dinero, sino en especie, con las consiguientes desventajas de mala calidad, pesa equivocada y precios muy altos.

Aún en el caso de que recibieran el salario en dinero, por ser este demasiado bajo, obligaba a los trabajadores a someterse a los tenderos que por concederles crédito exigían un valor mayor por la mercancía, junto con las demás circunstancias desfavorables que acompañan a esta clase de ventas a crédito.

De esta manera, los trabajadores pensaron que uniendo sus esfuerzos podrían convertirse en sus propios proveedores, originándose así la idea de las cooperativas de consumo. Por otra parte el desempleo y las gravosas condiciones del trabajo cuando se conseguía (las jornadas duraban entre catorce y dieciséis horas diarias), movieron a otros grupos de trabajadores a organizarse en cooperativas de producción y trabajo, que hoy se denominan trabajo asociado.

En 1844 en la ciudad de Rochdale (Inglaterra) algunos trabajadores de la industria textil pensaron que debían agruparse y se constituyeron en una organización para el suministro de artículos de primera necesidad: la sociedad "De los Probos Pioneros de Rochdale".

En otro pequeño pueblo dinamarqués, Rodding, campesinos agrícolas abrieron la primera de las escuelas de nivel secundario conocidas como Folk High-Schools.

Mientras el cooperativismo de consumo se extendía por la Gran Bretaña y pasaba a otros países del continente europeo como Francia, Alemania, Italia, los países escandinavos y otros territorios, aparecían casi simultáneamente nuevas formas de cooperación en el campo económico y social.

Bajo la inspiración de Federico Guillermo Raiffeisen, aparecían en Alemania las cooperativas de Crédito orientado hacia los campesinos y más tarde, las cooperativas para el aprovisionamiento de insumos y para la comercialización de los productos agrícolas.

Igualmente, con la dirección de Hernan Shulze-Delitzsch, en el mismo país, se iniciaba el movimiento de los llamados Bancos Populares o sea, las cooperativas de Ahorro y Crédito, orientadas principalmente para servir a los artesanos y pequeños industriales de las ciudades. En Francia prosperaban las cooperativas de producción y trabajo con ejemplos tan conocidos como el "familisterio", fundado en Guisa por Juan Bautista Godin. En los países escandinavos no solo se desarrollaba el cooperativismo de consumo sino también en otros terrenos como los del cooperativismo de vivienda y el de seguros cooperativos.

En los demás países de Europa Central y Oriental las ideas y prácticas cooperativas se extendieron rápidamente; por ejemplo, la primera cooperativa de Checoslovaquia se fundo en 1845, solamente un año después de la de Rochdale.

El mundo cooperativo se constituye internacionalmente, con la fundación de la Alianza Cooperativa Internacional en 1892 ( integrándola Francia, Inglaterra e Italia), realizando su primer congreso en la Ciudad de Londres en 1895.

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Orígenes del Cooperativismo en Uruguay.

Nuestro país básicamente es conformado por emigrantes, y por tal la idea cooperativa ha sido importada por esos primeros pobladores. La repetición cíclica de hechos, la gran revolución cooperativa del siglo XIX se inició en Europa en 1844, cien años después se establece legalmente en Uruguay la primer Ley con el nombre de “Sociedades Cooperativas” Nº 10.761 (1946), no obstante existir el reconocimiento dictando normas sobre las sociedades de fomento rural en 1918 (Ley Nº6.191); esto nos dice que la idiosincrasia uruguaya establece que iniciamos reglas y formas de vida en sociedad y posteriormente se provoca y/o establece el marco legal pertinente.

Tomando como referencia las cinco primeras décadas del siglo XX en nuestro país, dominaban en los principales rubros de la economía “ tierras, ganado, industrialización de productos y exportación” los grandes (individuales) poseedores de extensiones de tierras y Banqueros, y en un reducido porcentaje los pequeños productores y artesanos que a los efectos de hacer más fecundo su trabajo se conformaron en cooperativas “agrarias, de producción, y de consumo” en principio. Reconocidas y establecido su marco legal por las Leyes Nº 10.008 (1941) y Nº 10.761 (1946) respectivamente.

INICIOS DE LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO.
Como antecedentes de las Cooperativas de Ahorro y Crédito, debemos enmarcar la creación de las Cajas Populares en 1902, éstas surgen como resultado del 2do. Congreso de los Círculos Católicos de Obreros, que al no existir forma jurídica cooperativa se fundaron “Cajas Populares Raiffeisen” -la forma cooperativa de ahorro y crédito fundada en Alemania en 1848-.

Pues bien la Ley Nº10.761 (1946) abrió la posibilidad a la creación de muchos tipos de cooperativas, incluidas las de Ahorro y Crédito que recién tendrían un régimen jurídico propio a partir de la Ley Nº13.988 (1971).

En 1949 se fundó la Cooperativa de Ahorro de Oficiales de las Fuerzas Armadas, CAOFA, que como lo dice su nombre se inicia como Cooperativa de Ahorro, bajo los auspicios de la Ley de Cooperativas de Consumo (Ley 10.761 de 1946).

En 1978 se fundó la Federación Uruguaya de Cooperativas de Ahorro y Crédito F.U.C.A.C., una cooperativa de 2do. Grado, con uno de sus fines específicos el de aglutinar las cooperativas de 1er. Grado para potenciarlas, representarlas a nivel nacional e internacional, buscar ayudas económicas externas con fines educacionales y estructurales, etc.

En 1982 se funda nuestra Cooperativa C.A.C.C.S.O.E., recibiendo desde el comienzo, incluso desde llevar adelante la conformación de la cooperativa como tal, el apoyo de F.U.C.A.C. que hasta la fecha se mantiene, cabe destacar que desde 1985 y hasta el año 2000 CACCSOE integró los cuadros directrices de dicha institución.

El 13 de octubre de 1988 se funda CUDECOOP (Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas) con la participación de CACCSOE. Esta Institución de 3er. Grado, que emanó de la Mesa Nacional Intercooperativa (1984), agrupa a todas las modalidades Cooperativas del Uruguay y tiene como fin básico la representación ante los Órganos de Gobierno, órganos empresariales y órganos internacionales del sistema cooperativo Uruguayo la búsqueda, discusión y presentación de proyectos globales ante ellos; en una palabra la representación gremial / cooperativa.

CUCACC Cámara Uruguaya de Cooperativas de Ahorro y Crédito de Capitalización, CACCSOE es miembro fundador con fecha 10/Diciembre/2002.

Este nuevo siglo encuentra a un movimiento cooperativo ampliamente extendido en todo el territorio nacional, con una presencia significativa en muchos de los principales rubros de producción y servicios del país, procurando adaptar sus modelos organizativos y de gestión a las profundas transformaciones del entorno, e inmerso en un proceso de integración creciente en lo gremial y lo empresarial, a través de la acción de sus organizaciones de representación.

También debemos destacar que aún hoy no existe una ley general de Cooperativas, sino leyes especiales por actividad determinada, pese al estar involucrada de alguna forma en el sistema cooperativo, aproximadamente el 60% de la población del país.

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Principios y Valores del Cooperativismo.

Qué es el Cooperativismo?

El Cooperativismo es una doctrina socio-económica que promueve la organización de las personas para satisfacer de manera conjunta sus necesidades. El cooperativismo está presente en todos los países del mundo. Le da la oportunidad a los seres humanos de escasos recursos de tener una empresa de su propiedad junto a otras personas. Uno de los propósitos de este sistema es eliminar la explotación de las personas por individuos o empresas dedicados a obtener ganancias.

La participación del ser humano común asumiendo un rol protagonista en los procesos socio-económico de la sociedad en la que vive es la principal fortaleza de la doctrina cooperativista.

Valores.

El cooperativismo está basado sobre los valores de la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad. En la tradición de sus fundadores, los socios cooperativos creen en los valores éticos de la honestidad, la transparencia, la responsabilidad social y la preocupación por los demás.

Principios.

Los principios cooperativos son normas o guías mediante las cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores.

I Principio: Adhesión voluntaria y abierta.

La cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas para todas aquellas personas habilitadas para utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva ser socio, sin discriminación social, política, religiosa, racial o de sexo.

II Principio: Control democrático de sus miembros.

Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros, quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa responden ante los miembros. En las cooperativas de base, los miembros tienen iguales derechos de voto (un miembro, un voto); mientras las cooperativas de otros niveles también se organizan mediante procedimientos democráticos.

III Principio: Participación económica de sus miembros.

Los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan en forma democrática el capital de la cooperativa. Por lo menos una parte de ese capital es normalmente propiedad común de la cooperativa. Usualmente, los socios reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital entregado como condición de membresía. Los socios asignan los excedentes para todos o alguno de los siguientes fines: el desarrollo de su cooperativa posiblemente a través del establecimiento de reservas, de las cuales una parte por lo menos no estaría sujeta a repartición; beneficiando a los socios en proporción a sus operaciones con la cooperativa; apoyo a otras actividades aprobadas por los socios.

IV Principio: Autonomía e Independencia.

Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros. Si firman acuerdos con otras organizaciones, incluyendo a los gobiernos, o si consiguen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan su autonomía.

V Principio: Educación, Entrenamiento e Información.

Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que puedan contribuir de manera eficaz al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general -particularmente a jóvenes y líderes de opinión- acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo.

VI Principio: Cooperación entre Cooperativas.

Las cooperativas sirven a sus miembros lo más eficazmente posible y fortalecen el movimiento cooperativo, trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

VII Principio: Compromiso con la comunidad.

La cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad a través de políticas aprobadas por sus miembros.

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Símbolos del Cooperativismo.

Emblema.

El emblema del cooperativismo consiste de dos pinos unidos entre sí y encerrados en un círculo verde sobre fondo amarillo. Las figuras y los colores de este emblema tienen un significado especial. Representan las ideas que dan razón de ser al cooperativismo como filosofía de vida en todo el mundo.

Los DOS PINOS significan la necesidad de que las personas se unan para resolver rápida y eficazmente los problemas que le conciernen a todos. Una persona puede construir una casa pero tardaría mucho en terminarla. Con la ayuda de sus vecinos podría acabarla más rápidamente. Esto es cooperación: trabajar unidos, como hermanos y hermanas.

El CÍRCULO representa al mundo que todo lo abarca y todo lo contiene. Es también símbolo de plenitud. Así es el cooperativismo; esfuerzo humano entrelazado para servir a todos por igual.

El color de los pinos y del círculo es el VERDE OSCURO, color que genera la clorofila, como principio de vida en la naturaleza. Simboliza la incesante actividad de la cooperación, que transforma con su presencia todo lo que le rodea. El verde indica la vida que el cooperativismo posee y transmite. Vida para las personas, para las instituciones y para la sociedad, en la que busca crear un nuevo estilo de convivencia humana.

El fondo del círculo es AMARILLO ORO. Representa el sol que es fuente de vida para los seres humanos, las plantas y los animales. Siendo la cooperación parte de la vida misma, no podemos concebir un mundo feliz sin ella. Por eso todas nuestras esperanzas descansan en la cooperación.

Bandera.

La primera Bandera Internacional de la Cooperación fue adoptada en el año 1923 por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Su creación fue propuesta originalmente durante el Segundo Congreso de la Alianza en París, en el año 1876, por F. Bernardot.

La bandera contiene los siete colores del arco iris, representativo de que en ella se recogen los colores de todas las banderas del mundo.

El rojo representa el fuego y el amor que une a las personas. El cooperativismo es la fragua donde nos forjamos un destino feliz en un marco de igualdad y de democracia.

El anaranjado nos recuerda un amanecer glorioso. El cooperativismo es como un surtidor de logros en diversos campos: del ahorro, del crédito, del consumo, del mercadeo, de la producción, de la vivienda, del seguro, de la educación, del arte y de los servicios múltiples necesarios al consumidor.

El amarillo es el color del sol que da luz, calor y vida. El cooperativismo nos asegura una vida feliz, dinámica y solidaria.

El verde representa la esperanza de los que, unidos en el amor y en el trabajo, hacen posible el milagro de la cooperación.

El azul celeste es la ilusión; es el color del cielo y nos estimula a admirar la belleza de la creación.

El azul marino encarna el valor que nos impulsa a buscar nuevas rutas; nuevos surcos donde acunar la semilla de la fe y la cooperación.

El violeta significa la humildad, una de las virtudes que nos acerca más a lo divino y a nuestro prójimo.

El Consejo de Administración de la ACI en su reunión efectuada en la ciudad de Roma en abril del 2001 acordó cambiar la bandera del cooperativismo. El motivo de dicha decisión fue promover y consolidar claramente la imagen cooperativa ya que esta misma bandera era utilizada por algunos grupos no-cooperativos, lo cual causaba confusión en varios países a nivel mundial.

La bandera que sustituye a la tradicional del arco iris es de color blanco y lleva impreso el logotipo de la ACI en el centro, del cual emergen palomas de la paz y representa a su vez la unidad de los diversos miembros de la ACI. Dicho diseño surge con motivo del Centenario de la ACI en el año 1995.

El Arco Iris consta de seis colores y la sigla "ACI" está impresa en el séptimo color… el violeta.

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Responsabilidades del Socio Cooperativista.

Mantenerse informado, educarse y formarse a través de la acción cooperativa.

El socio debe conocer el reglamento y las normas especiales que rigen su cooperativa, así como los informes anuales. Debe tener conocimiento de la legislación cooperativa, estar al tanto de las publicaciones de los diversos organismos centrales y el material educativo y promocional que éstos preparen. Igualmente debe preguntar a los líderes y empleados de su cooperativa los pormenores relacionados con el funcionamiento y las operaciones de ésta.

Asistir y Participar

Un buen socio asiste a las reuniones y asambleas de su cooperativa y participa en la discusión, para ayudar a tomar acuerdos y decisiones sabias y eficientes. La participación democrática de los socios, permitiendo la intervención libre y ordenada de los demás, se traduce en beneficio tanto personal como para la cooperativa.

Capitalizar y Patrocinar

La capitalización reviste gran importancia para el socio de una cooperativa porque son ellos los dueños de la empresa cooperativa quienes han de aportar el capital para sus operaciones. Mediante el patrocinio se expresa lealtad a la cooperativa y se contribuye al éxito de la misma.

Promover.

El socio de la cooperativa es el mejor promotor que ésta puede tener. Esto se logra adquiriendo conocimientos sobre los servicios que ofrece, ser portavoz de la misma contribuyendo así a su crecimiento y desarrollo.

Supervisar.

Es responsabilidad de cada socio velar por el buen funcionamiento de la cooperativa. Esta responsabilidad se ejerce principalmente en la Asamblea Anual y planteando ante la consideración de la Asamblea todos aquellos asuntos que ameriten consideración de los socios.

Ante la imposibilidad de reunirse con frecuencia, los socios delegan la administración de la cooperativa en el Consejo Directivo, pero siempre son ellos los responsables del éxito o fracaso de la cooperativa. Tienen la responsabilidad de velar por la aplicación de los principios y valores cooperativos y no permitir desviaciones que desvirtúen esos principios en los que se fundamenta la cooperativa.

Resolviendo sobre la aceptacion de lo informes producidos por el Consejo Directivo y la administracion o proponer cambios a los criterios puestos en practica.

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